La magia de nuestra NAVIDAD

En Deco, Mateo

La noche de Reyes para mi siempre ha sido la noche más mágica del año. Aún recuerdo como mi padre, mi hermano y yo bajábamos al campo de fútbol a coger hierba para los camellos, como mi madre nos sacaba nuestros zapatos más nuevos para ponerles la comida y con que ilusión decorábamos todo para sus majestades. Me encantaba toda esa parafernalia. Recuerdo esas mañanas de invierno yendo de puntillas al comedor con una mezcla de sentimientos, miedo y alegría. Locos por encontrarnos aquel juguete tan deseado. Tenemos incluso vídeos con esas caras de asombro y sin dar el habla. Mi hermano se quedaba mudo y yo hablaba muy muy bajito. A mis padres evidentemente les daba la risa floja. Ahora recuerdo eso con tanta añoranza y nostalgia…Fueron años mágicos que jamás los cambiaría por nada. ¿Por qué no transmitirle lo mismo a mi hijo? A nosotros no nos ha ocasionado trauma alguno…de momento 😛 Si recuerdo cómo me enteré, pero no lo recuerdo como una traición o decepción. Quizás es porque lo fui descubriendo poco a poco y vas madurando esa idea lentamente, pero os aseguro que a día de hoy esa ilusión por la noche de Reyes la sigo teniendo.

Ahora hay muchas tendencias con puntos de vista diferentes sobre contarles la verdad a nuestros hijos. ¿Si queremos que nuestros hijos crezcan con la verdad ante todo, por qué hacerles creer en personajes ficticios e imaginarios? Es más que coherente que todo padre y madre quiere educar a su hijo en la verdad. Que se conviertan en personas sinceras.  Soy la primera que le habla a Mateo llamando a las cosas y situaciones por su nombre. Por ejemplo, cuando lo recojo para ir a la piscina y se que no quiere ir no le miento diciéndole que vamos a otro sitio para evitar que me monte un circo o presenciar una rabieta, prefiero que lo sepa y al menos que se vaya haciendo la idea antes de llegar al sitio (en este caso la piscina), porque se que si le dijera otra cosa, la decepción ante la mentira sería peor que la rabieta de 5/10 minutos de anteriormente. A veces, esas mentiras piadosas nos pueden ocasionar peores resultados, y no os miento si os digo que en alguna ocasión he recurrido a ellas, pero los resultados no han sido satisfactorios.

Lo mismo que usar el chantaje para conseguir un resultado. No está bien, lo sé, no me gusta usarlo, pero os soy sincera si en algunas circunstancias he tirado de ello. ¡Si alguien no lo ha utilizado que me cuente sus estrategias por favor! Evito decirle “si no recoges eso, lo Reyes no te traerán regalos“, ya que sé que no lo voy a cumplir, así que mejor utilizar argumentos con efecto y con cosas que vas a cumplir, de lo contrario perderás credibilidad. Este punto trae mucha cola, así que mejor lo dejamos para otra ocasión. Mientras podéis contarme cómo lo hacéis con vuestros hijos.

Así es como preparamos las navidades pasadas la llegada de los Reyes Magos. Creo que yo era la que más emocionada estaba preparando todo e imaginándome su cara al despertar. Este año creo que lo flipará aún más y estoy deseando grabar ese momento.

¡Ojo! igual que lo montas bonito hay que dejarlo “desordenado” para mantener esa magia de que han pasado por allí. A día de hoy aún me pregunto qué hacían mis padres con toda esa hierba y todos los detalles que le poníamos a los Reyes, porque cuando empecé a sospechar yo fui de las que empezaba a rebuscar para encontrar “pistas” y jamás encontré nada! Eran muy buenos como pajes…

En definitiva, lo que intentamos como padres, es transmitir a Mateo la Navidad como la hemos vivido nosotros, llenos de ilusión, magia y emoción. No considero que sea una falta de respeto a los niños. Tampoco es necesario ir a contracorriente. Así que yo seré la que alimente esta “mentira” hasta que mi hijo deje de creer o me empiece a hacer preguntas al respecto y entonces le contaremos toda la verdad. ¿Y cómo lo haremos? algo tengo pensando, mi pregunta es ¿cómo lo harías tú?

Felices Reyes

 

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Mostrando 2 comentarios
  • Águeda
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    Yo también lo recuerdo como tú , con mucha nostalgia y con una ilusión tremenda, recuerdo que mi padre siempre desaparecía antes de irnos mi hermano y yo a la cama, nos decía que era para apagar las luces de la zapatería ( tenía un zapatería en el centro de Salamanca ) con el tiempo me enteré que iba allí a recoger todos los juguetes y ponerlos en el árbol . Ahora con mis dos niños la magia continua , aunque este año el mayor (11 años ) ya nos dice que algún amiguito suyo le ha dicho que los reyes son los padres , me da una pena tremenda , el dice que no se lo cree, me temo que cuando pasen estos días se lo confirmaremos . Mi pequeño Darío ( que por cierto nació como Mateo el día 11 de diciembre aunque tiene 7 añitos) está en una nube , ya nervioso, muy nervioso!!! Os deseamos unos Felices Reyes y que no perdáis nunca la magia de la Navidad!!! Un

  • Rocio
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    Totalmente de acuerdo. Ojalá pudiéramos volver a esa ilusión tremenda de creer en los reyes magos. Creo que educar en la sinceridad no tiene nada que ver con creer en los reyes magos, hay momentos para todo, y cuando somos niños tenemos que creer en la magia, en los reyes y en todo lo que haga falta. Ya habrá tiempo de volver a la realidad cuando vamos creciendo. Se a la postura que te refieres, la he leído en otro blog. Yo lo veo como si cortaras la imaginación del niño, vale, si ve un mago, dile que es todo mentira, no es magia, sñcuentale todos los trucos, si ve un payaso, dile que no que es un hombre cualquiera que se ha vestido así, si tiene un amigo imaginario dile que no existe y ya de paso cuando vea el sexto sentido dile que Brus Willis en realidad es un muerto, jajajajajajaja. En realidad, creo que es como cuando cuentas el final de una peli y no la han visto, es chafar el plan! Pero bueno, allá cada uno!

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